México, la crisis europea y las elecciones


En la lista de los grandes retos que tendrá que enfrentar México luego de la elección presidencial del 1º de julio, se encuentra en primerísimo lugar la cuestión del combate a la inseguridad. De hecho, las diferentes campañas electorales – a nivel local y nacional – tratan casi exclusivamente de esta temática, respondiendo lógicamente a las principales preocupaciones de los que nos enfrentamos a ese problema día tras día. De igual modo, los debates electorales giran esencialmente en torno a este asunto; y la mayor propuesta de todos los candidatos a los próximos comicios es restablecer la paz social. Esto es totalmente entendible, dadas las terribles circunstancias que vive el país.

Sin embargo, existen otros asuntos de suma relevancia para el bienestar de la gente, que no necesariamente captan la atención de la ciudadanía. Tal es el caso del porvenir de la economía mundial – y por lo tanto de la nacional – que pudiera ser afectada muy próximamente por los altibajos de la crisis que azota la primera potencia comercial del mundo, la Unión Europea (UE).

Este desconocimiento de los retos que deberá enfrentar la economía doméstica se puede constatar por una simple comparación entre la confianza que los consumidores europeos y mexicanos otorgan a sus respectivas economías. Se puede afirmar sin riesgo a equivocarse que los mexicanos confían mucho más en la evolución de su economía en los próximos meses que sus homólogos del Viejo Continente. Mientras las encuestas demuestran la falta de confianza de los consumidores europeos – especialmente los que comparten el Euro como moneda –  que no pueden abrir su televisor o un periódico sin que se les pronostique un fuerte y muy próximo empeoramiento de la economía continental, el Índice de Confianza del Consumidor elaborado de manera conjunta por el INEGI y el Banco de México traduce al contrario la confianza del mexicano en la situación económica futura del país, y en las posibilidades de su hogar para comprar bienes durables tales como televisiones, muebles o aparatos electrodomésticos. Claro está que no se percibe el desastre financiero europeo actual como amenaza para la situación económica mexicana.

Tampoco lo interpretan así los dirigentes del grupo español BBVA-Bancomer, muy presente en México, quienes juran y perjuran que la crisis europea no afectará a México. De hecho, aliaron las palabras a los hechos, ya que mantuvieron su decisión de invertir fuertemente en México. De igual manera, Agustín Carstens, gobernador de Banxico, asegura que México está libre de riesgo de contagio de la crisis europea, contradiciendo así a Guillermo Ortiz, su antecesor en el puesto, quien advirtió que la crisis mundial es de “tamaño mamut” y que México no es exento de eventuales repercusiones de la situación crítica europea.

¿Quién tiene razón entonces? ¿Es recomendable ser tan confiado? ¿Podemos, siguiendo el ejemplo del grupo financiero español, invertir nuestros ahorros con toda confianza? En mi opinión, no es tan seguro… aunque tampoco parece haber riesgo inminente.

Explicaciones. Existen razones para pensar que México pudiera sufrir las consecuencias del fracaso de cualquier economía europea, por pequeña que esté.

Así pues, las dificultades de Grecia – país que apenas representa el 2% del PIB de la UE – podrían tener graves repercusiones sobre México, aunque no tenga relaciones económicas o comerciales significantes con el país helénico. Simplemente, por ser parte de la Unión Europea y usar el euro como moneda, la situación catastrófica en la que se encuentra la economía griega podría tener consecuencias dramáticas sobre cualquier país del mundo, México incluido.

En efecto, México, especialmente por ser uno de los países con mayor apertura comercial del mundo, dispone de una amplia capacidad para negociar internacionalmente gracias a sus múltiples tratados de libre comercio. Si bien estos han sido fuente de crecimiento y le procuraron el acceso a numerosos mercados, también han provocado una mayor dependencia a los sobresaltos del socio comercial privilegiado; me refiero a los Estados Unidos. Dicho con otras palabras, México depende casi exclusivamente del mercado estadounidense.

Y es que la fuente del alto crecimiento del comercio mexicano que representó nuestro vecino del Norte en las últimas dos décadas pudiera volverse fuente de preocupación en temporada de recesión mundial, tal como sucedió en 2008-2009. La solidez económica de México se vería sin duda afectada, por culpa del efecto dominó que recaería sobre México después de provocar una retractación del mercado estadounidense, mayor socio comercial de Europa y de muy lejos primer cliente y proveedor de México. Y esto aunque el comercio de México con la UE es más que limitado (apenas 5.5% de las exportaciones mexicanas).

Desgraciadamente, las previsiones no son optimistas, ya que la situación en Europa es alarmante. En efecto, Grecia parece más cerca que nunca de la salida del euro y de un regreso a su antigua moneda, la dracma.

Además, una violenta crisis golpea el sector financiero español, como consecuencia de la aguda crisis del sector inmobiliario y del alto desempleo del país ibérico, y hoy en día algunos observadores estiman que España podría salirse del euro antes que Grecia, lo cual tendría repercusiones mucho más intensas y directas sobre México. Recordemos que muchos bancos “mexicanos” son en realidad subsidiarios de bancos españoles y europeos (Bancomer, Santander, HSBC…), y que si bien tienen un alto grado de autonomía, estos podrían servir de canal de contagio…

Sin embargo, no debemos oscurecer demás el panorama, dejando a un lado las fortalezas macroeconómicas de México, resultantes de las políticas económicas responsables de los últimos quince años. Hoy en día, el país tiene una innegable capacidad de respuesta contracíclica en caso de crisis mundial; principalmente por su relativo bajo endeudamiento, su credibilidad en los mercados y su provisión en reservas. Gracias a esto, podemos esperar que la crisis europea no golpee directamente a México.

Aún así, en caso que dicha crisis obligue a los Estados Unidos a tomar medidas de rigor económico, esto afectará necesariamente a México. Por lo tanto, una eventual profundización de la crisis griega o española pudiera tener consecuencias dramáticas para el sistema mexicano y no se sabe con exactitud qué tanto podría aguantar el blindaje del dispositivo nacional actual. Me parece que todo drama europeo golpearía de manera indirecta pero tan fuerte a México que el impacto de la caída de Lehman Brothers en 2008 (caída del PIB de 6.5% en 2009) parecería en comparación un mero chascarrillo. Y esto provocaría ineluctablemente un incremento de la pobreza, de las desigualdades, del desempleo, y de la proporción de la economía informal en las actividades laborales de los mexicanos.

¿Debe esto tomarse en cuenta a la hora de decidir su voto para las próximas elecciones? Algunos podrán argumentar de manera congruente que sí; en lo personal no me parece detectar diferencias fuertes en las propuestas de preservación de la economía mexicana de los cuatro candidatos. Por lo tanto, no creo que la elección de uno u otro afecte el clima de los negocios en México, ya que en las prácticas de gobierno, los principales partidos han demostrado separar muy bien lo político de lo económico y todos gozan de una relativa confianza por parte de los mercados financieros. No es de esperarse un gran cambio de rumbo económico, resulte quien resulte presidente; por ejemplo ninguno de los candidatos parece decidido a abandonar la política de control de precio o romper con el libre comercio. Es más, son claramente los acontecimientos de política externa los que influyen sobre los cambios de la bolsa.

Así que si bien el panorama de la economía mexicana no es tan oscuro como el de otros países de Latinoamérica, queda claro que ninguna economía del planeta está asegurada de quedar inmune, aunque haya llevado a cabo una política monetaria, comercial y fiscal seria y responsable.

Definitivamente, la globalización resulta a veces muy costosa y no siempre es la tierra prometida tantas vecs enaltecida…

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Acerca de cronicaseuropeas

Observador de la actualidad europea. Profesor en la Universidad de Monterrey (UDEM, Monterrey, Nuevo León, México); catedrático en "Estudios Regionales de Europa" y "Sociedad y Cultura de Europa", titular de dos Maestría en Ciencias políticas y Relaciones Internacionales y de una especialidad de Maestría en Estudios internacionales. Empleado del Parlamento Europeo de 2002 a 2005.
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2 respuestas a México, la crisis europea y las elecciones

  1. Carlos Alonso Villavicencio dijo:

    Me parece muy objetivo el articulo y muy congruente con lo que yo percibo en la industria nacional que es con lo que estoy familarizado.

  2. Armando SC dijo:

    Interesante punto de vista, pero aún sería muy adelantado el visualizar una posible salida de España del Euro… De Grecia hay 1 de 3 posibilidades de que sí… veremos pues… y espero que no se afecte tanto a México por la disciplina macroeconómica que ha llevado el autónomo Banco de México.

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