El hambre no se detendrá por un muro


Image

(Las fronteras entre Alemania y Polonia y entre Polonia y Eslovaquia, dos fotos de la serie “Borderline” de Valerio Vincenzo)

Los Estados Unidos oficializaron el pasado mes de junio el término del famoso muro que los separa de México y la duplicación del número de guardias fronterizos. Además, se utilizarán detectores de movimientos, videocámaras infrarrojas, aviones no tripulados… Un verdadero regalo para Halliburton, el gigante estadounidense de la defensa. Esta decisión tomada por el Senado responde a objetivos de seguridad nacional de los EE.UU., quienes desean así alejar los clandestinos y el peligro de implementación de los grupos criminales en su territorio nacional.

Visto desde Europa, continente que desapareció sus fronteras y permite la libre circulación de sus ciudadanos entre los estados miembros, el procedimiento llama fuertemente la atención. Si bien nadie niega el derecho que todo estado tiene de mantener un estricto control sobre sus fronteras – y con mayor razón cuando se trata de la primera potencia mundial que enfrenta la mayor ola de migración de la historia – el método es el que muchos comentaristas no entienden. De hecho, la prensa compara con frecuencia este muro el funeste muro de Berlín que separó durante 38 años de Guerra Fría los dos hemisferios de la capital alemana.

En este momento, algunos argumentarán que se pudo en Europa debido a que el Viejo Continente está constituido de puros países desarrollados, pero en realidad no es así. Al contrario, las desigualdades de ingreso per cápita y sus consiguientes problemáticas sociales estaban y siguen siendo muy profundas entre los más ricos (Alemania, Francia, Reino Unido) y los más pobres (Bulgaria, Rumania, para sólo mencionar los últimos dos países en entrar en la UE).

Después de la desaparición de la Unión Soviética, la UE también enfrentó la cuestión de la inseguridad, del tráfico de blancas, de drogas y de armas a sus puertas, ya que los delincuentes usaron las instalaciones soviéticas abandonadas para producir sus productos y pasar sus mercancías ilícitas, aprovechándose del vacío de poder y de la corrupción que operaba en los países de Europa central y oriental.

Pero la respuesta fue de apoyo, de cooperación y de co-desarrollo, en vez de separarse artificialmente de sus vecinos naturales. Claro, todo no fue fácil y en su tiempo las poblaciones temieron también – y en cierta medida todavía hoy en día – ser sumergidas de clandestinos y de criminales por la porosidad de sus fronteras, sin embargo a nadie se le hubiera ocurrido construir un muro para solucionar este problema.

Lo que denuncian los oponentes a este muro que confunde migrantes con delincuentes es principalmente lo que la misma Unión Europea criticó cuando se empezó a edificar en 2006, por la voz de Javier Solana, el representante de su política exterior en aquel entonces: el doble discurso que dice en sustancia “queremos su mano de obra competitiva que nos permite bajar todos los salarios, sus recursos naturales y sus mercados, pero no nos interesan sus problemas internos”. Y esto aunque los EEUU sean parte de ellos y que la construcción de esta valla fronteriza solo agudiza a largo plazo el problema que pretende solucionar a corto plazo. Poco reluciente para un país que presume su larga trayectoria democrática en todo el planeta.

Asimismo, si nos ponemos a analizar más allá de lo simbólico que representa este muro, constatamos la dudosa eficiencia que tiene, ya que los verdaderos criminales siempre encontrarán una manera de pasar por debajo, a un lado o incluido por arriba como ya se ha visto…  Aparte, su eficiencia es muy limitada si se toma en cuenta que casi la mitad de los clandestinos entran en el territorio estadounidense de manera legal y simplemente nunca salieron.

Por último, el costo aproximado de la extensión del muro sería de unos 6 500 millones de dólares –algunos congresistas hablan de cifras mayores a los 10 mil millones de dólares – dinero que muchos explican que bien podría usarse en programas de integración. El mismo Chuck Schumer, uno de los padres de la propuesta votada por el Senado reconoció que costará “caro” al país.

Este triste episodio del muro no es más que un reflejo de los resultados del TLCAN que une México a su vecino del Norte: un éxito macroeconómico para el crecimiento del país, las inversiones y el comercio bilateral; pero un desastre para los campesinos y la población rural en general, que no tuvo más remedio que migrar del campo hacia las ciudades en busca de un mañana mejor. A casi veinte años de la entrada en vigor de este acuerdo, vemos los resultados de esta inmigración interna al país: millones de poblaciones desraizadas y alimentadas por el sueño americano que se les vende pero a la vez se les prohíbe. Parte de esta población es la que sirve de carne de cañón humana para la delincuencia organizada contra la cual pretenden luchar el famoso muro… Un círculo vicioso infinito, pues.

Anuncios

Acerca de cronicaseuropeas

Observador de la actualidad europea. Profesor en la Universidad de Monterrey (UDEM, Monterrey, Nuevo León, México); catedrático en "Estudios Regionales de Europa" y "Sociedad y Cultura de Europa", titular de dos Maestría en Ciencias políticas y Relaciones Internacionales y de una especialidad de Maestría en Estudios internacionales. Empleado del Parlamento Europeo de 2002 a 2005.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s