Siria, la división europea y México


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 En medio de las múltiples polémicas por las propuestas de reformas del gobierno mexicano que ocupan la mayor parte del espacio informativo en los medios masivos, empieza a cobrar más importancia y preocupación la situación en Siria. Y esto no es para menos. Sin embargo, bien perspicaz es quién podrá predecir lo que pasará con el país del Medio Oriente, tan enredada y compleja parece la situación que nadie se pone de acuerdo acerca de la oportunidad de atacar o no al régimen del dictador Bashar al-Assad.

La voluntad de Obama de atacar algunos blancos estratégicos sirios sólo encontró el apoyo del presidente francés François Hollande. Curiosa alianza de dos países que súbitamente recordaron una amistad pasada y curioso apoyo del país galo, que hace unos meses luchaba en Malí contra islamistas similares a los que hoy apoya frente a al-Assad. Otros de los aliados tradicionales de los Estados Unidos, como Alemania, se rehúsan a participar a una eventual operación, y – anomalía histórica que merece ser subrayada – el parlamento británico votó en contra de cualquier ataque a Siria, y por lo tanto en contra de Obama. Al contrario, como era predecible, Rusia argumentó que esta situación debería discutirse y resolverse exclusivamente por medio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta última opinión me parece totalmente justificada porque apegada al derecho internacional; sin embargo el mundo contemporáneo sustituyó en gran medida el derecho por la moral y constatamos que ciertos muertos “pesan” más que otros (especialmente según el tratamiento mediático al que tienen derecho). Basta con prender los noticieros de las grandes televisoras mexicanas para ver que la emoción es la que manda en el espacio “informativo” y para decidir apoyar o no una intervención militar. ¿Quién se preocupó de los más de mil muertos en la casi guerra civil egipcia? Ah, claro, no fueron muertos asesinados con armas químicas, pero por el ejército. ¿Es esto mejor? Lejos de mí la idea de defender a un dictador sanguinario como al-Assad, pero me parece necesario restablecer la realidad de los hechos. Incontestablemente Bashar al-Assad es un tirano autoritario, pero siendo realista políticamente hablando, también es un dirigente laico que les marcó el alto a los islamistas y mantuvo la unidad de su país. ¿Qué sucederá si un día los “rebeldes” fundamentalistas llegan al poder y controlan el almacén de armas químicas?

Por otro lado, si atacáramos todos los estados dirigidos por regímenes autoritarios poco preocupados por los derechos humanos, no terminaríamos nunca de estar en guerra… Una coalición de países fuertemente armados no puede atacar a otros con suposiciones; se debe contar con pruebas indudables. A la hora de redactar estas líneas, el debate gira en torno a las supuestas pruebas que demostrarían que el ejército sirio hubiera usado armas químicas en contra de su población, despertando inmediatamente la falsa indignación de los dirigentes occidentales ávidos de pretextos para legitimar un ataque hacia al-Assad. Sin embargo, subsisten fuertes dudas sobre la realidad de estas acusaciones. Recordemos la situación grotesca de Colin Powell, jefe de la política exterior estadounidense en aquel entonces, que declaraba “We´ve got the evidence” (“Tenemos la prueba”) en la ONU en 2003 para legitimar su invasión de Irak cuando en realidad no tenía absolutamente nada. Parece que la historia tartamudea una vez más. Incluso considerando la hipótesis del uso de armas químicas por parte del ejército de al-Assad, los occidentales tendríamos que preguntarnos dónde los Sirios consiguieron los recursos necesarios a su elaboración. Por ejemplo, quedó demostrado que los británicos tienen una responsabilidad en este ámbito, ya que le vendieron a Siria las materias primas hasta… el año pasado, cuando la guerra civil ya había estrellado más de 10 meses antes.

Peor aún, los oponentes al presidente sirio fueron quienes usaron armas químicas hace unas semanas. Además, otro actor fundamental en la región – Israel – sí reconoció haber usado armas similares en Gaza en 2009, sin levantar más que “protestas oficiales” en su contra. Entonces, ¿existe un mismo criterio para juzgar a los diferentes protagonistas de las tensiones en Oriente Medio?

Por el momento, definitivamente no hay razones por intervenir en esta guerra civil étnica y religiosa. Los países europeos y Francia especialmente (por sus vínculos históricos con Siria), al contrario, pudieran haber jugado el papel de un intermediario entre las diferentes facciones en lucha y los países que las apoyan (Rusia, Irán y China de un lado; Estados Unidos y los petroestados del Medio Oriente del otro). Nada bueno saldrá de un ataque a Siria, así como poco bueno salió de las injerencias extranjeras en Kosovo, en Irak o en Libia.

Ahora bien, ¿afectaría a México un conflicto internacional en Siria? Esta duda constituyó una de las más de 70 preguntas que formularon los participantes a la conferencia del economista mundialmente conocido Joseph Stiglitz, después de su conferencia magistral en Cintermex la semana pasada. Fuerte de sus asombrosos conocimientos y de su labia bien conocida, el también ganador del Nobel de su categoría en 2001 contestó en un tono bromista que le vendría bien a México, pues aumentaría muy probablemente la demanda – y por lo tanto el precio – del petróleo mexicano en los mercados mundiales. Efectivamente, podemos constatar este fenómeno mecánico en los mercados.

Sin negar la lógica de este juego de palabras, creo interesante aportar un complemento de reflexión a lo que me pareció ser una pregunta muy sensata. En efecto, las economías mundiales se contrajeron por la tensión en Medio Oriente. Indirectamente, un país muy globalizado como México se verá de alguna forma u otra afectado por las fuertes bajas de las bolsas mundiales. Cuidado especialmente con los famosos capitales volátiles, que buscan en los mercados emergentes la fuerte rentabilidad que no pueden encontrar en los países desarrollados que ofrecen menos oportunidades de beneficio inmediato. En caso de inestabilidad confirmada de los mercados por la tensión en Siria, los banqueros que mueven estos capitales no dudarán en retirarlos repentinamente de los países emergentes como México, creando así desequilibrios que potencialmente nos afectarían a todos. Esperemos que en este rumbo no se repita la bien conocida historia de nuestro país.

 

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Acerca de cronicaseuropeas

Observador de la actualidad europea. Profesor en la Universidad de Monterrey (UDEM, Monterrey, Nuevo León, México); catedrático en "Estudios Regionales de Europa" y "Sociedad y Cultura de Europa", titular de dos Maestría en Ciencias políticas y Relaciones Internacionales y de una especialidad de Maestría en Estudios internacionales. Empleado del Parlamento Europeo de 2002 a 2005.
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